Ser cátaro no tiene nada que ver con
las diferentes confesiones religiosas. Es un modo de vida, una forma
de ser y una forma de convivir con los prójimos.
Por esto nuestros fines son investigar
y aclarar la auténtica historia, cultura y espiritualidad del
catarismo y darlo a conocer como el origen y la base de la cultura
catalana y europea en general.
El catarismo se extiende a todas las
esferas de la vida.
Muchos consideran hoy que el mundo
necesita urgentemente la proximidad de una sociedad pacífica.
En cada hombre vive la aspiración a una vida mejor con una armonía
absoluta, un mundo donde haya bondad y amor incondicional. Y el
hombre tiene derecho a este deseo y más todavía, tiene derecho a
realizarlo.
El catarismo siempre estuvo y no murió,
está aquí y ahora, y es capaz de regresar y llenar el mundo con la
bondad, la pureza y el amor. Los cátaros no se acabaron con la quema
de los Perfectos en Montsegur.
Quisiéramos que el mundo no olvidara
que existió la buena gente, como eran llamados en su época, los
bonhommes (los Buenos hombres) que en verdad eran hermanos de
espíritu de los indígenas americanos, de la civilización Egipcia,
de los teogamitas eslavos y bogomilos, de la Atlántida, Hiperbórea,
Arcadia y de todos aquellos pueblos que convivieron según las leyes
y estatutos del universo en perfecta paz y armonía.
Continuamos con lo que en su día fue
condenado a muerte, hace setecientos años, pero que no murió, sino
que transcendió a las imágenes de la espiritualidad, la democracia,
la cultura, la personalidad catalana y europea. Continuamos las
tradiciones de la sociedad del puro amor y las llevamos a todos los
ámbitos del ser humano.
La filosofía del catarismo es muy
optimista y humanitaria en su esencia. Le caracteriza la
espiritualidad elevada y universal. Se apoya en tradiciones
riquísimas, hereda los sellos y los dones de los grandes pensadores,
personalidades...
En el día de hoy ya tiene una gran
riqueza de llaves espirituales para lograr la perfecta armonía,
alegría, amor, paz... y atrae la atención de millones de personas.
Se desarrolla activamente, progresa y
se crea en diferentes esferas, y además, no es un movimiento
estático u obsoleto, cambia cada día, crece cada día, se renueva,
se amplía, está en continuo movimiento. De este modo, no puede por
menos que sorprender con sus infinitas posibilidades de
transformación del ser humano y de la misma humanidad.
Pues la humanidad cambiará cuando se
cambien las personas, la primera transformación se ha de dar en el
corazón espiritual de millones de individuos, solo de este modo, la
humanidad podrá nacer a un mundo nuevo de paz absoluta y amor
perfecto.
Más información en la web de LOS CÁTAROS

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